Value Investing – Pablo J. Vázquez

La mejor forma de “evadir” impuestos: la inversión a largo

La mejor forma de “evadir” impuestos: la inversión a largo
febrero 10
10:25 2015

Que no se apure Hacienda… No voy a hablar de paraísos fiscales. Ni de la preciosa iguana azul que nos podemos encontrar en la isla Gran Caimán. Hoy les voy a hablar de una forma sencilla de sortear, de forma elegante y completamente legal, al tentáculo estatal: la inversión a largo plazo.

Lo dicho: no voy a hablar de territorios, sino de matemáticas financieras. En un artículo anterior (El poder de la capitalización), les hablaba de ese gran compañero de viaje llamado Capitalización. Una evidencia matemática que se resumiría en lo siguiente: si usted es capaz de ahorrar una determinada cantidad mes a mes, y se compromete a reinvertir cada céntimo de euro ganado, sus ahorros crecerán de forma exponencial. ¿Y a qué me refiero con eso de exponencial? Pues que sus ahorros, no es que crezcan poco a poco y al mismo ritmo, sino que crecen a un ritmo cada vez mayor. De ahí, que siempre lo compare con una bola de nieve cuyo tamaño no para de crecer conforme se desliza cuesta abajo.

Y, al hilo de lo explicado, ¿qué implicaciones tiene la elección entre pagar impuestos hoy o diferir su pago unos cuantos años? Pues ya lo intuye, ¿verdad? Cuanto menos madera, menos fuego; cuanto menos nieve, más pequeña se nos queda la bola…

Eso, eso… Vayamos a los números. A modo de explicación, utilizaré éstos:

  1. Un horizonte temporal de 30 años para nuestra inversión.
  2. El primer año de ahorro es el 2015, y la primera inversión se lleva a cabo el 1 de Enero de 2016.
  3. Un modesto ahorro de 200 euros al mes. Esto es, 2.400 euros al año; que invertiremos cada 1 de Enero.
  4. Una rentabilidad anual del 15% (que es, exactamente, la rentabilidad media anual del fondo Bestinfond –de la gestora Bestinver– desde la fecha de su creación, el 13 de Enero de 1993).

La siguiente tabla muestra el diferente camino que tomarían nuestros ahorros dependiendo de si somos pacientes y nos esperamos 30 años para retirar el fruto de nuestra inversión, o de si deshacemos posiciones cada año. Para que quede bien clara la diferencia, es como si en el primer caso compra una acción y no la vende hasta transcurridos 30 años, mientras que en el segundo caso se deshace de la acción y la cambia por otra cada 1 de Enero. En ambos casos, se reinvierten las plusvalías cosechadas y se obtienen las mismas rentabilidades anuales, esto es, del 15%.

A efectos impositivos, hemos asumido el gravamen que se aplicará a los rendimientos del ahorro en España a partir del año 2016: para rentas iguales o inferiores a los 6.000 euros, el 19%; para rentas superiores a 6.000 euros e inferiores o iguales a 50.000 euros, el 21%; y para rentas superiores a 50.000 euros, el 23%.

Ahí va la tabla:

 

Gráfico de Capitalización con impuestos

 

Para que puedan seguir la tabla sin problema alguno –y así, si lo desean, poder replicarla por su cuenta– les comento su funcionamiento. La primera columna no tiene duda alguna: refleja el año que ha transcurrido. La segunda, es la que acompaña al inversor paciente. Así las cosas, dado que se ha invertido un capital de 2.400 euros el 1 de enero de 2016, a 31 de diciembre el montante será de 2.760 euros (2.400 + 15% de 2.400). Y puesto que durante ese año 2016 hemos vuelto a ahorrar otros 2.400 euros, el 1 de enero de 2017 dispondremos de 5.160 euros. Vuelva a aplicar el 15% y tendrá los 5.934 euros que aparecen en la tabla a 31 de diciembre de 2017. Y así, sucesivamente. Al final del proceso, habrá acumulado un capital de 1.199.897 euros (sí, sí; lo que oye..). Pero claro, ha evitado a la Hacienda Pública durante 30 años. Ahora toca ”hablar” con ellos: pasado el cepillo, su capital final ascendería a casi 941.080 euros. No está nada mal, ¿eh?

Las siguientes cuatro columnas hacen referencia al inversor que deshace posiciones –y las vuelve a tomar– cada 1 de Enero. La primera de esas cuatro columnas recoge el capital del que se dispone al comenzar el año. Como decíamos, la diferencia respecto al caso anterior estriba en que ahora debemos pagar cada año el “peaje” fiscal; peaje, claro está, que dependerá de la plusvalía obtenida. Esa plusvalía figura en la columna siguiente. Pagados los impuestos, el inversor disfruta –aún dudo de la idoneidad de este verbo– de una plusvalía neta; plusvalía que queda reflejada en la siguiente columna. Por último, el capital final, que no es más que la suma del capital inicial y la plusvalía neta obtenida.

Ilustro lo anterior comentando la primera fila. Partimos de un capital inicial de 2.400 euros. Dado que la rentabilidad de la inversión es del 15%, la plusvalía será de 360 euros (15% de 2.400). Como la plusvalía es inferior a los 6.000 euros –asumiendo que el inversor no tiene más rentas procedentes del ahorro–, el fisco le pega un bocado del 19% (19% de 360 = 68). La plusvalía neta será entonces de 292. Si a los 2.400 euros iniciales le sumamos los 292 de la plusvalía neta, obtenemos los 2.692 de la columna final. Si a esos 2.692 euros le sumamos los nuevos 2.400 euros que hemos ahorrado a lo largo del año, nos encontramos con un capital disponible para invertir de 5.092 euros (2.692 + 2.400).

Y ahora, vayamos a la conclusión: si no deshace posiciones, su saldo neto final asciende a unos 941.080 euros; si deshace posiciones cada año, su saldo neto final será de 636.814 euros. Sí, sí… Ésas son las cuentas: una diferencia de más de 300.000 euros. ¡¡MAMMA MIA!!`

Esto de la inversión a largo plazo no será como las Islas Cayman, pero no me dirán que no es un paraíso…

 

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Sobre el autor

pablojvazquez

pablojvazquez

Doctor en Economía, profesor del Departamento de Economía Financiera y Contabilidad de la Universidad de Alicante, y Director del Título de Experto en Bolsa y Mercados de esa misma universidad. Especialidad en el área de Análisis y Valoración de Empresas.

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