Value Investing – Pablo J. Vázquez

La Renta Variable, el Mejor Activo a Largo Plazo

La Renta Variable, el Mejor Activo a Largo Plazo
diciembre 22
17:40 2014

A veces, es mejor callarse y que hablen los datos:
La Renta Variable, el Mejor Activo a Largo Plazo 1
Un dólar de finales de 1925 invertido en acciones de empresas del S&P 500 –cuando se creó el índice, en 1923, sólo constaba de 233 empresas, ampliándose a 500 en 1957– se ha convertido, ajustado por la inflación, en 242 dólares a finales de 2011. La rentabilidad otros activos, dado el fuerte diferencial con respecto a las acciones y la escala lineal del gráfico, no se aprecia bien. Cambiemos, pues, la escala:

 

La Renta Variable, el Mejor Activo a Largo Plazo

 

Se hace evidente lo siguiente para el período 1926-2011:

– Las acciones no tienen rival

– Los bonos a largo del tesoro norteamericano –se muestra el comportamiento del bono a 20 años– logran la medalla plata, pero a una distancia de unos 232 dólares (242$ vs 9,47$)

– En tercer lugar, el oro, pisándole los talones a la deuda a largo plazo estatal.

– Ya fuera del podio, tenemos la deuda a corto de los USA (los famosos T-Bills), que permite que un dólar invertido en ese activo a finales de 1925 alcance ahora un valor de 1,63.

– Y, por último, el rezagado de la cola: el dinero. 86 años de inflación han provocado que un dólar de 1925 tenga un poder de compra en 2011 equivalente a 8 céntimos. Es lo que hay…

Ahondando en la comparativa acciones vs. bonos, me permito extraer el siguiente gráfico del libro “Los 12 principios de Value Investing”, editado por Bestinver:
La Renta Variable, el Mejor Activo a Largo Plazo 3
Cada barra azul representa la rentabilidad anual media, en términos reales, que han arrojado las acciones en distintos países para un amplísimo horizonte temporal. En blanco, las rentabilidades de la renta fija. Y parece claro quién es el ganador…

Pero no obviemos las críticas. Las cosas como son: hay argumentos en contra.

El primero sería éste: rentabilidades pasadas no garantizan rentabilidades futuras. Una verdad como un templo. Pero a mí me gusta mucho más una propia versión de esa frase que también tiene atisbos de verdad: “Rentabilidades pasadas en empresas bien gestionadas y que disfrutan de una ventaja competitiva tienen muchas papeletas de garantizar rentabilidades futuras”. A lo que podríamos añadir: “Y si cotizan a precios con un importante descuento, las rentabilidades futuras pueden ser importantes”.

Una pregunta: ¿Apostaría a que el Real Madrid o el Barcelona se mantendrán entre los 5 primeros en, al menos, 7 de los próximos 10 años?

El segundo argumento en contra, relacionado con el primero, vendría dado por el siguiente gráfico:

 

La Renta Variable, el Mejor Activo a Largo Plazo 4

 

Efectivamente, si nos centramos en los últimos 20 años, es la deuda a largo del Tesoro norteamericano la ganadora. Por lo tanto, un inversor que hubiera iniciado su periplo bursátil en el año 1991 animado, precisamente, por el excelente comportamiento histórico de las acciones, vería, con cierta resignación, como la renta fija cruza la meta en primer lugar.

Ante esta crítica, le respondo con lo siguiente:

– Las acciones no lo han hecho nada mal: un dólar invertido en 1991 vería casi triplicado su valor en 20 años.

– La renta fija es el peor aliado en escenarios inflacionistas. Y cuando una subida de precios toma cuerpo, ya saben quién es el siguiente invitado a la fiesta: una subida de tipos. Huelga decir que una subida de tipos supone todo un bofetón a la renta fija en circulación, que ve como su precio, ante el tirón de las nuevas emisiones de deuda a tipos más altos, se cuela por el inodoro.

– Y es ahí, en los períodos inflacionistas, donde la renta variable se erige como la mejor cobertura posible: las empresas verán como se incrementan sus costes, pero también sus ingresos.

– Hablamos de deuda norteamericana, con un riesgo, hoy por hoy, bajo. Pero no olvide que apostar por renta fija es ligar su futuro a la disciplina fiscal y monetaria de un país. Esto es, su dinero está en manos de la Administración, o en manos de aquellos a los que ha designado la Administración –léase, gobernador del banco central de turno. Yo, con las cajas, ya he tenido suficiente. Allá usted.

– En los distintos gráficos que les he mostrado, la renta variable está representada por las acciones de un índice (en este caso, el S&P 500). Pero queda un espacio para la elección, un espacio para incorporar a nuestra cartera valores cuyo comportamiento supere al comportamiento medio del mercado.
¿Te gusta invertir? Entonces, compra acciones…

 

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Sobre el autor

pablojvazquez

pablojvazquez

Doctor en Economía, profesor del Departamento de Economía Financiera y Contabilidad de la Universidad de Alicante, y Director del Título de Experto en Bolsa y Mercados de esa misma universidad. Especialidad en el área de Análisis y Valoración de Empresas.

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